¿Sentimentales o bravos?: Las barras del fútbol peruano

¿Has escuchado de las famosas “barras bravas”? esas de las que nos enseñaron a cuidarnos y nos dijeron que son un grupo de pirañas o maleantes. Pues eso no son. Para algunos son una familia, para otros su vínculo de pertenencia más sano y mucho más. Intereses políticos, violencia, compromiso, amor y ganas de reivindicación. Aquí te presentamos qué hacen y cómo se organizan las tres principales barras en nuestro país desde las voces de los barristas.

Naomi: Todo el mundo quiere saber sobre las barras, a todo el mundo le asustan las barras, son súper temidas, pero nadie las conoce. Nadie sabe qué hay dentro. Incluso yo habiendo investigado sobre ellas hay cosas que no sé porque son códigos bien internos de ellos. 

Narradora 1(N): Las barras.Nos vendieron la idea de un grupo de pirañas que te pueden hacer algo si te ven con la camiseta del equipo rival … Incluso, las llamadas barras bravas… Pero, ¿ese es el verdadero concepto de las barras? ¿Qué son realmente? 

Pablo: Una agrupación de individuos que sienten y viven el fútbol y particularmente siguen a un club o a una institución, también podemos hablar de la barra de la selección. Y que viven y piensan en el club en todos los planos de la vida cotidiana.

David: “La barra en sí es como una familia por decirlo así.”

Abel: “La barra creo que para todos los barristas es el lugar donde tu llegas y de alguna forma expresas tu mal momento que tuviste. Llegas y gritas y te desahogas. Tratas de pasarla mejor. Es el momento ideal como para mí por ejemplo. Para mí es un estilo de vida ir al estadio”.

Abel: “La barra es eso. Es el punto de acopio de muchos locos que aman a su club y estoy seguro que darían la vida por su club.”

BITE DE PRESENTACIÓN PERULOGÍA: Hola, bienvenido a Eco, un podcast de Perulogía, espacio que busca armar nuestro país pieza a pieza. En el capítulo de hoy vamos a tratar de entender a las famosas Barras Bravas de nuestro país. Para esto escucharemos las voces de David y Abel,  ex jefes de barra de Alianza y Cristal; de Bonilla, el fundador de la Trincher Norte de la U y  Noami y Pablo, una politóloga y un sociólogo muy cercanos a este tema. ¡Vamos!

Bonilla : Yo fui fundador de la barra. Soy fundador de la barra. Mi nombre es Jose Manuel Bonilla. Tengo 51 años. Fundé la barra en el año 88 cuando tenía 18 años. 

N 2: Bonilla fundó la Trinchera Norte… la conocida barra de Universitario de Deportes. Probablemente estés pensando que era un pandillero, tal vez un piraña, o un tipo con calle. 

Bonilla: “Yo salí de un colegio particular, crecí en San Borja. San Borja es un distrito entre comillas pituco. Tenía 18 años, era flaco. Pesaba 60, 65 kilos seguramente. Y me tocó dirigir a una barra de una tribuna popular en la que venía gente del Callao, San Juan de Lurigancho, San Juan, San Martín de Porres, Comas.” 

N3: ¿Sorprendido? Parece que no era un pandillero… Pero, si las cosas no son como normalmente se piensan… entonces podemos preguntarnos ¿Quiénes integran una barra? 

Naomi: “La gente que está dentro de la barra no necesariamente como se cree son gente de mal vivir o son gente de un sector socioeconómico específico. No. Tú puedes encontrar de todo el barra porque es un subgrupo dentro de nuestra sociedad. Pero, ¿Qué es lo que los enmarca a todos? Es como una cultura. Es esta cultura de defender este equipo de fútbol y que los que están alrededor mío son como mis hermanos, familias simbólicas”.

N 4: Familias unidas por algo en común: el amor a un club, el ritual de ir al estadio, a pisar tu tribuna…. ¿Cómo así surge ese tipo de amor?

David: “Yo veía en la tribuna sur algo que me llamaba. Algo que me decía “Yo tengo que estar aquí” Sentía algo inherente. Es algo que tú ves y te atrae. Entonces de pequeño iba pero estaba en el colegio. Ya en el año 93 me metí, me presentaron a la barra, porque antiguamente te presentaban a la barra. No podía entrar cualquiera a la barra”.

Abel: “Mi hermano mayor que es de la Alianza me llevó a la popular del cristal y nos fuimos como que a un costadito. Y yo tan loquillo por así decirlo “oye pero vamos al centro”, pero él no podía porque es de la Alianza. Pero yo sí, entonces le pedí permiso “oye voy a ir un ratito ahí” y, desde ahí, hubo un enlace directo al corazón. Enamorado de mi barra, enamorado de mi tribuna, enamorado de mi gente, enamorado de mis colores más allá de todo lo que puedas pensar”.

“Somos la fuerza ganadora. Siempre campeones, siempre punteros. Con mi Cristal seguiremos adelante porque podemos con gran confianza. Y la actitud positiva que tenemos hará que siempre seamos campeones…

Bonilla: “No le encontraré una razón lógica porqué algunas personas sienten tanto pasión por el fútbol o por un equipo y otras no. Y a mí me pasó. Era un evento religioso ir todos los domingos al estadio. Prepararme desde temprano, ir temprano. Era parte de mi ritual. Y seguí con ese ritual por más de 20 años”.

N 5: Ritual, una palabra que describe un compromiso y respeto especial por todo lo que significa pisar el estadio: Seguir con las banderas al equipo, entrar en grupo a llenar la tribuna de la barra, sentir que el estadio retumba con cada salto, el calor humano, las risas, los cantos. Recuerdos especiales que solo ellos mismos pueden contarnos. 

David: “En el año 94, una Copa Libertadores. No le ganábamos a la U, estábamos 2, 3 años. No le ganábamos de nada. A eso agrégale que en el 94 Alianza todavía tenía ese vacío de los 18 años sin campeonar. 

Entonces, yo recuerdo que llegó un clásico Copa Libertadores y un jugador argentino, Juan Carlos Kopriva, mete un gol… porque como que se cae, sale De Luca, la avienta pa atrás, sale el arquero de la U y él viene y patea. Y ese gol fue espectacular. No te imaginas ese gol cómo la gente lo gritó, GOOOL. La pelota estaba en el medio de la cancha, la sacaron y la gente seguía gritando gol y todo el estadio se vino abajo. Impresionante “GOOOL” y toda la gente abrazándose. 

N 6: La euforia de gritar el gol de tu equipo, el silencio luego de que te anote tu equipo rival y más. Todo eso se vive en la barra. ¿Pero qué más hace un barrista aparte de corear canciones y celebrar goles? 

David: “Se organizaba en base a entrar al estadio en un horario y también básicamente organizar los viajes, seguir al equipo a provincia. Es también poder concretar ciertas actividades a veces por salud de una persona. Hacer actividades que nos generen un ingreso con el cual podamos apoyar a nuestros integrantes y a la vez poder concretar ciertas actividades como también son los banderazos, cuando el equipo sale, comprar ciertas cosas para esos momentos”.

N7: Para eso las barras requieren de toda una organización….Apuesto a que muchos no lo pensaban de esa forma… Pues sí,  son grupos organizados por sectores y tienen elecciones. Incluso arman “golpes de estado”.

Naomi: “Tienen distintas divisiones como son los conos. Cada uno tiene un líder dentro de sus conos y en general tienen un líder de barra.

¿Qué te da ser un líder de barra? Te da la oportunidad digamos de conversar con un dirigente, de decirle cuál es tu posición, de entrar al estadio antes. Estos puestos dentro de la barra son muy codiciados y por eso generan también golpes de estado como ellos dicen”.

 N 8: Por ejemplo, Abel nos cuenta lo que se vivió dentro del Extremo Celeste, barra de Sporting Cristal

Abel: “Había un continuismo de una directiva. No querían salir, no querían dar elecciones. Y si por ahí alguien salía, el cambio era a dedo. Había una manipulación clara y directa en todo esto. Entonces, hubo una rebelión de muchos líderes como yo. Llegamos a tener conflictos internos y a lo largo del tiempo llegamos a sacar esa administración”.

N: Conflictos internos. Uno de los principales problemas para las hinchadas en estos tiempos, pero no el único. Para conocerlas realmente, tenemos que hablar de lo que hace “famosas” a las barras: los enfrentamientos y la violencia. 

Abel: “Mira yo creo que sería mentir que no se hizo. En algún momento todos lo hemos hecho. Es muy difícil que alguien venga y te diga “no, no” porque formó parte de un patrón. El que era barrista tenía que tirar piedra por así decirlo”.

Naomi: “¿Qué relación tienen las barras con la violencia? Su cultura misma es violenta. Tienen esta cosa de la cultura del aguante y esta cultura es quién es más hombre. Es bastante machista. Quién es más hombre, quién es el que más pone pecho. Si yo robo más polos del otro como trofeos de guerra, yo soy más digno de estar en esta barra”.

Pablo: “La violencia es un modo de ejercer poder. Es un mecanismo para tener una mejor posición dentro de la agrupación. Es un recurso es una herramienta. No es que siempre hay violencia y que todos somos violentos”.

Abel: “A lo largo de la historia yo creo que la barra del Sporting Cristal ha sido, yo creo, la menos violenta. No significa que yo me quiera comportar o tratar de aparentar ser un angelito. Las veces que he estado ahí y me ha tocado defender a los míos he tenido que sacar la garra. Entonces, dentro de una selva de animales hemos tenido que comportarnos como tal”.

N9: La relación de las barras con la violencia tiene una larga historia y ha tenido muchos momentos. Muchas veces, estos han estado influenciados por los momentos sociales que se vivían y por los espacios en los que se encontraban. 

Pablo: “Yo creo que los 90s son el tiempo de concentración en la calle más agudos. Es el tiempo en el que las barras se enfrentaban, en el que la policía no las entendía y en el que era más difícil controlarlas en la calle. Además, había mucha más manifestación en la calle. En los 90s se pintaban grafitis, era una forma de lo que se llamaba figurar. Los 90s es el tiempo de la expansión y la radicalidad”.

Bonilla: “La evolución de la ciudad, la proliferación de pandillas y los grupos barriales, independientemente del fútbol eso proliferó, hizo que el estadio fuera un punto de encuentro de todas estas pandillas. Y fue tan grande la irrupción de estos grupos en el estadio, que al final terminaron a finales de los 90, inicios de los 2000, terminaron de capturar las directivas de las tribunas, de las barras principales”.

David: “Los jóvenes de ahora tienen más oportunidades de poder salir adelante que en los años 80, 90. ¿Por qué también este tema de la violencia? Porque muchos de esos chicos lo único que defendían era la camiseta. ¿Entiendes? Y había una lucha o un estado de guerra permanente. Cuando se veía la gente, se pegaba. No necesariamente un día de partido. Subías a una combi o un mototaxi en otro lado, ibas a comprar al mercado y la gente se daba”.

“Mi generación y otras generaciones vivieron mucho el tema del narcotráfico, inseguridad, terrorismo. La violencia estaba en todos lados. Era increíble. Era una Lima desordenada por completo. Si lo es ahora, antes era peor. No te imaginas. El caos, los barrios populares totalmente olvidados. Fue bien complicado esos años. Y en el tema de la violencia habían peleas que duraban 40, 50 minutos, una hora. Y te estoy hablando del estadio. Ya imagínate cuánto duraba una pelea en las periferias”.

N 10: Se vivieron tiempos en los que el estadio era zona de batalla y no era un lugar seguro. Pero eso ha cambiado de a pocos. ¿Qué tanto?

Pablo: “El estadio se ha domesticado bastante en los últimos años. Quienes vamos al estadio desde los 90s hemos podido ver el proceso de cómo el estadio se ha pacificado y además de cómo se han integrado muchísimo las mujeres y los niños que eran muy ajenos a tribunas populares.

Más bien, los conflictos son internos. Puedes ver que las últimas peleas cercanas a los estadios se producen entre hinchas del mismo equipo”.

Bonilla: “Siempre dentro de la barra hay (ininteligible), celos, egos y eso hace que siempre sea un grupo humano bien volátil. Cuando es volátil, a veces el fuego no se puede controlar. Muchas veces la masa se sale fuera de control y los mismos líderes no pueden controlar”.

N 11: Como en el “golpe de estado” en la barra de Cristal , que nos contó Abel, existen disputas en el pode, tal cual lo había mencionado Naomi… 

Tener la directiva de una Barra o ser jefe de barra es un puesto muy codiciado y ocasiona conflictos internos. 

Pero, a pesar de eso, las mismas barras se han esforzado por controlar a sus integrantes para tener un ambiente más amigable en los estadios.

Bonilla: “Es inevitable. Lo que se trata de hacer. Al menos lo que tratamos de hacer la gente antigua y los que dirigen la barra es “Lo que hagas en tu barrio no es mi problema. Si eres palomilla, si te gusta hasta robar es tu problema. ¿Quién soy yo para poder regenerarte?, pero cuando vengas acá al estadio tienes que respetar el estadio, esta tribuna, respetar este espacio porque acá también viene gente que solo viene a ver el partido de la U”. Tienen que respetar la tribuna, respetar el estadio porque es de todos.

Es una tarea bien difícil, pero yo te lo digo, en el 2007-2008 te robaban en el estadio. Ahora esa ya no se da, hace tiempo. Eso es imposible.

Yo creo que por ahí el tema está un poco encaminado. No es un paraíso, no voy a tapar el sol con un dedo, pero ha bajado bastante con respecto al 2005, 2010 hasta 2015”.

N 12: Esto no sería posible sin liderazgos fuertes y respetados dentro de las barras, según Pablo.

Pablo: “Una barra organizada es menos violenta desde el punto de partida de que a alguien se le hace caso. Cuando un grupo ejerce poder y lo ejerce bien, controla la violencia. Por ejemplo, las barras controlan a los ladrones que tratan de robar en la tribuna. Se les persigue organizadamente y se les detiene. Una barra organizada captura a los ladrones porque no va a dejar que roben en la tribuna. Cuando pierdes el control es cuando roban en la tribuna. Por eso, una barra organizada y una barra con códigos es menor la posibilidad de que se produzca violencia en su tribuna, entre ellos”.

Narradora 13: Hemos escuchado sobre medidas internas de las barras para poner orden en el estadio, pero en todo esto ¿Dónde queda el Estado? ¿Se hacen los ciegos y sordos?

Naomi: “La última que ha sido respuesta estatal es la de 2013, a partir de la muerte de Walter Oyarce. Como fue tan terrible y tan polémico, creo que nos sacudió a todos, los congresistas al día siguiente, todas las bancadas presentan el mismo proyecto de ley con la misma ley que ya existía, simplemente que le agregaron más cosas, más restricciones o se pensó un poquito más. Todos presentan la misma ley, en el 2013 se aprueba la ley 30037 que es la que previene y sanciona la violencia en los espectáculos deportivos.

Creo que es lo mejor que pudieron hacer en ese momento porque en realidad es bastante populista. Un acto horrible como fue la muerte de este chico y todos se quisiera subir al bus y decir “yo defiendo a este señor” sin saber que tenían que haber estudiado mejor la problemática”.

Narradora 14: Y el resultado fueron prohibiciones excesivas en las tribunas. No banderas, no instrumentos, no gorros, no lentes, no chalinas, no correos a veces no te quieren dejar entrar ni con tus llaves. ¿Por qué era todo esto necesario? ¿Soluciona algo?

Naomi: “O sea, al barrista lo ve como la causa de un problema público, no como el efecto de un problema público. Ellos son los causantes de violencia para los vecinos, en el estadio. Entonces lo ven como la causa de la violencia, no como el efecto mismo porque tienen un montón de ineficiencias por parte del estado, sus familias. Entonces su violencia es simplemente la expresión de las carencias que han tenido antes”.

Pablo: “El estigma que carga el fútbol a mi juicio es que visibiliza a sectores marginales de la sociedad.

Pero no es solo violencia. Cuando se categoriza a una barra o incluso a una persona, se oculta en primer lugar su historia de vida. Se oculta todo un trasfondo personal que hay y se le categoriza como violento.

Es que esos jóvenes son parte de nuestra sociedad. No son ajenos. Son esa Lima que muchas veces no se muestra en los medios o se muestra por viñetas: “Acá falta agua”, “Acá esto acá lo otro”, pero son parte de esta ciudad”.

N 15: Por eso las barras se esfuerzan por borrar esos estigmas con los que cargan históricamente. 

Abel: “La gente ha tratado de hacer sentir a su misma población de que no solamente pueden ser los tirapiedras que les dicen ser, sino que también pueden ser personas positivas para esta sociedad”.

David: “Hicimos un montón de cosas de las cuales nos enorgullecemos. No todo en la barra puede generarse como violencia. Es algo que tampoco podemos negar, pero tampoco es todo. A veces es más fácil ver lo malo y criticarlo que cosas pequeñas o cosas buenas, porque no es pequeño, cosas buenas de repente la misma sociedad o el común de los periodistas no lo difunden.

Al margen de ser barristas tenemos una visión social de poder apoyar. Nos autodenominamos el equipo del pueblo y con justa más razón teníamos que apoyar a nuestro pueblo. Lo que hicimos fue una campaña que denominamos “Corazón para ayudar” que estaba integrado por gente de diferentes partes de la barra que dejábamos víveres, comidas. Eso fue cuando apenas comenzó el tema de la pandemia que hubo diferentes restricciones, confinamiento. Pudimos sacar permisos apoyándonos también en otras instituciones, coordinando y dejamos víveres”.

Abel: “La gente de la trinchera aquí, comando acá, extremo acá. Y nos hemos mirado, hemos participado, hemos intervenido, pero al comienzo era un poco difícil. Comenzábamos con tres por cada lado, dos por cada lado y la gente nos decía oye en qué momento se van a matar estos patas.

Ahora que hayamos hecho juntos con las tres barras principales, hemos estado en Villa María. Las tres barras nos organizamos con la policía y algunas autoridades y logramos llevar dos toneladas de comida y víveres. Eso sí salió en la prensa, fuimos acompañados de Forsyth no sé que hacía ahí, pero nos lo pusieron”.

Naomi: “Su trabajo social se notó de manera bastante fuerte. Sobre todo para la gente que lo necesitaba. Ahora yo creo que si vas a un asentamiento humano y le preguntas qué es un barrista para ellos, muchos de ellos te van a decir que es alguien que los ayudó cuando ni siquiera el estado pudo”. 

N 16: La barra no solo ayuda a sectores sociales necesitados. También genera un impacto en sus integrantes. 

Bonilla: “La barra a mí me dio bastante, ni siquiera calle. Calle no sería la palabra. Conocer a tanta gente de diferente estrato social y una relación fuerte de amistad con muchos de ellos que ha perdurado años. Por 30 años. Me ha ayudado a entender un poco en general las personas. Me ha ayudado a generar empatía. Es como una habilidad blanda que la tribuna me regaló y que ahora se convierte en una fortaleza. La utilizo en mi empresa, la utilizo en mis relaciones. 

Yo he conocido gente bien bacán en la tribuna y que con el tiempo se han convertido en mis hermanos y de alguna manera muchas veces ellos están lejos de acá, pero hay un vínculo. Siento que fuimos cómplices en algún momento de nuestra vida y construimos algo bien bacán que creció en el tiempo”.

N 17: Incluso, para muchos jóvenes, es una posibilidad para crear vínculos que reafirmen su identidad de forma positiva. 

Pablo: “Para muchos es así, sí. El vínculo más sano para muchos es con eso que representa su equipo, que lo sienten como un modo de vida, que lo sienten como una identidad, que lo sienten como algo que llevan en el corazón, como algo muy querido”.

N 18: Esas son las barras por dentro. Su organización, sus problemas y sus objetivos. Para algunos es sinónimo de violencia, pero para otros una familia y un espacio de  aprendizaje.¿Qué son de verdad? Un poco de ambos, dependiendo de quién las mire. 

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Mariafe Serra

Periodista fanática del fútbol y sus historias. Hincha del deportivo Municipal. Actualmente, es agenta de futbolistas mujeres.

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