Sarah Ellen: la amante de Drácula enterrada en Pisco

A principios de la década de los noventa, una vampiresa resucitaría entre los muertos para cobrar venganza. Ella buscaría a una recién nacida o una joven virgen para reencarnarse y ejercer sus poderes satánicos. Acompáñanos con esta tenebrosa historia de un delirante psicosocial típico de la época del fujimorismo.

Era junio de 1993 y los psicosociales estaban a la orden del día. Entre la virgen que llora, los pishtacos y los cristos pintados, aparece Sarah Ellen, la supuesta amante del conde Drácula. La primera vez que se supo sobre la leyenda de Sarah Ellen fue en un famoso programa de televisión conducido por Cristina Saralegui, que invadía los hogares peruanos en esa época. En el set de televisión de este talk show se presentó a un “vampirólogo” –criptoanalista de los noventa– quien no dudó en contar una historia bien pastrula.

El vampirólogo –ojo, graduado, más respeto por favor– contó lo siguiente: En el mundo existieron tres mujeres vampiros. Una de estas, Sarah, vivió en Blackburn, Inglaterra. La mujer estaba casada con un tal Jhon Roberts, que no lo conoce nadie, pero tenía su guardadito. Se decía en las calles de Blackburn que ella se dedicaba a la brujería y poquito después la sociedad inglesa la acusó de hechicera. 

Pero eso no era todo, el vampirólogo contó que Sarita se dio una escapada a Transilvania y el mismísimo conde Drácula la sedujo y la convirtió en su amante. En una de sus noches de pasión, el vampiro la mordió y ella se transformó en vampiresa. Luego de ello, Drácula iba a visitarla por las noches y salían convertidos en murciélagos a volar por el firmamento inglés. Cuando amanecía, él regresaba a su ataúd y ella, a su casa con su marido, que ni enterado. ¡Qué románticos! 

Cuando las autoridades de su país se enteraron de esta historia, la condenaron a muerte, pero como era una vampiro, le clavaron una estaca antes de cerrar su ataúd. Después de unos días la desterraron y prohibieron que se la sepultara en ese país. Entonces, su esposo se vio obligado a llevar el ataúd hasta un lugar en el que nadie sepa toda la historia que arrastraba sobre su espalda.

Es así como llegó al cementerio de Pisco, donde le dieron cristiana sepultura. Pero aquí viene la mejor parte del relato del señor charlatán, perdón, vampirólogo, verdad que era con respeto: Sarah Ellen maldijo a sus ejecutores antes de morir y juró resucitar 80 años después para vengarse. Esta terrible profecía supuestamente  se cumpliría el 9 de junio de 1993.

Llegó el 9 de junio y todas las televisoras locales y algunas internacionales estaban esperando frente a la tumba con sus equipos conectados vía microondas para captar la resurrección de la amante de Drácula. Había cientos de personas que estaban con collares de ajos, crucifijos y estacas para “rematar” a la pobre Sarah. Pero como era de esperarse, lo único que pasó fue que la televisión peruana, adicta a la dictadura, quedó en ridículo al transmitir aquel acontecimiento. Y eso sin contar la paltaza que nos hicieron en periódicos ingleses.

Pero, el plan había sido un éxito. Sarah Ellen, era uno de los psicosociales que abrazaba el gobierno para adormecer a su “pueblo”. La cortina de humo era perfecta para distraer a los peruanos quienes constantemente eran golpeados día a día por la dictadura de los causitas Fujimori y Montesinos, quienes en ese tiempo debilitaban cada vez más las instituciones democráticas con el fin de continuar en el poder.

Entonces, ¿quién fue realmente Sarah Ellen? Era una tejedora del condado de Burnley que estaba casada con John Roberts –al parecer no le ponía los cuernos–  quien también era tejedor. Roberts decidió visitar a su hermano que vivía en Perú, pero durante el viaje murió la pobre Sarah. Por ello, su esposo se vio obligado a llevarla en un ataúd improvisado. Cuando llegó a Lima, quiso trasladar su cuerpo a Arequipa, donde estaba su hermano. Sin embargo, en el camino empezó a levantar sospechas por el ataúd; así que decidió enterrarla en el pueblo más cercano que resultó ser Pisco. Más aburrida la historia, pero es 100% real, no fake. Tan simple como eso.

Brenda Ballesteros

Pseudomochilera. Soy fan de viajar lento, la natación, los girasoles, la selva y el mar. Mi sueño es ir a Iquitos en barco.